lunes, 19 de octubre de 2026

Más allá de los escombros: la vida tras el sismo

Imaginar lo que viven las personas después de un sismo quizá nos lleve a pensar directamente en lo material, en aquello que se destruye. Muchas veces creemos que la destrucción debe verse en fragmentos para considerarla real. Sin embargo, en la gira que – gracias al aporte de 49 personas – María Emilia, Gina, José Luis y yo realizamos a La Tronosa, el Cruce de Sabana Grande, Vallerriquito, Vallerrico, El Muñoz, Las Palmitas, Las Trancas y Nuevo México, comunidades del distrito de Las Tablas en la provincia de Los Santos, descubrimos un proceso más profundo que agudizaba desigualdades ya existentes antes del terremoto de 7.6 en una de las provincias centrales de Panamá.

Dormir bajo la lluvia y pasar el día bajo el sol

En los lugares que visitamos, las familias duermen en portales, patios o lotes baldíos fuera de sus casas. La temporada más fuerte de lluvias complica todo: deben enfrentar corrientes de agua, lodo, el frío del piso húmedo y, en algunas comunidades, el temor de ser despojadas de lo poco que les queda.

Algunas personas, por miedo y por no tener refugio ni colchones, pasan la noche sentadas, agotadas y sin dormir. Otras cargan cada día sus colchones mojados para ponerlos al sol, con la esperanza de que sequen antes de la próxima lluvia. Muchas de ellas son personas mayores, con fuerzas cada vez más limitadas.

La realidad de las personas encamadas

Uno de los testimonios más duros fue el de quienes están encamadas. Sin camas ni sillas de ruedas, tuvieron que ser cargadas en brazos y permanecer a la intemperie. Así ocurrió con una señora del Cruce de Sabana Grande y otra en La Tronosa. Imagina la fragilidad de estar enferma, sin poder moverte, y que tu única opción sea permanecer bajo el cielo abierto, expuesta al frío y la lluvia.

Casas que eran historia

Tras el miedo, las familias mostraban tristeza, nostalgia y una mirada perdida de no saber qué hacer. En todas las casas que visitamos ya había  pasado personal a inspeccionarlas, señalando  que eran inhabitables. Sin embargo, salvo dos casos en los que algún familiar las recibió, la mayoría no tenía otra opción y se quedaba allí, reorganizando sus pertenencias en portales o patios, cubriéndolas como podían.

En Las Palmitas, una pareja mayor perdió toda su casa. Su hija los llevó a la suya, pero el señor pasó cinco días mirando los escombros, incapaz de salir del asombro ni de imaginar cómo levantarse de esa situación a sus más de setenta años.

Muchas de las casas dañadas eran estructuras heredadas de generación pasadas, con un valor intangible por albergar recuerdos de al menos tres generaciones. Recuerdos que se destruyeron en apenas 39 segundos. Una señora de Vallerrico, de 91 años, con los ojos rojitos, llenos de lágrimas, relataba que su casa de quincha había sido de sus abuelos, luego de sus padres y finalmente suya. Tras el sismo, tuvo que mudarse con un nieto y desprenderse de ella de un momento a otro.

Las conversaciones en cada hogar duraron alrededor de media hora. Lo que pensábamos sería una entrega de un día terminó en dos. Comprendimos que la necesidad iba más allá de lo material: era necesario sanar, conversar, ser escuchadas y tomadas en cuenta. Solo al final de la plática surgía la preocupación de cómo levantar nuevamente sus casas.

El peso invisible

En los hogares de personas mayores, la mayoría sobrevivía gracias a transferencias condicionadas, y en algunos casos aún trabajaban la tierra. En las pocas casas con personas en edad productiva, apenas una trabajaba de manera remunerada, en el sector informal.

Las afectaciones golpearon con más fuerza a la población campesina, pobre y trabajadora, agravando la situación económica y social. Sin redes de apoyo formales ni informales, levantarse será mucho más difícil y, por lo que apreciamos, pueden surgir problemas de salud por la falta de agua potable, el uso de colchones húmedos, el estar bajo sol y agua, la necesidad de cargar a personas mayores durante cada réplica, la falta de baños,  la inseguridad de pasar noches sin refugio y la violencia que enfrentan niñas, niños, adolescentes y mujeres.

Entre la impotencia y la esperanza

La primera noche después de repartir la ayuda recaudada no pude dormir, por la impotencia. Pero decidí quedarme con la ilusión en los ojos de dos niños de Vallerriquito que no veían la hora de abrir la carpa que les entregamos para dormir con su hermanito. O con la alegría de una niña en Las Trancas, gritando de felicidad porque recibió leche Klim. También con los agradecimientos infinitos de todas las personas que visitamos, tanto hacia quienes estuvimos presentes como hacia las amistades que aportaron para que este apoyo fuera posible, tal como se los expresamos.

Aunque temporal, esta ayuda fue necesaria para que, al menos por unos días, las necesidades de alimentación e higiene pudieran ser suplidas.

Gracias a todas y todos quienes se sumaron a esta iniciativa, que atendió comunidades rurales del distrito de Las Tablas. Algunas no habían recibido apoyo porque, al estar en el centro, pasaban desapercibidas, mientras la ayuda se dirigía a las zonas con mayor destrucción.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Hasta siempre amada abuela

 

(Palabras dichas en la misa de despedida de mi abuela el 24 de septiembre de 2022)

En estos momentos en que las piernas me tiemblan, por la honda tristeza que siento, escucho la voz de mi abuela decir, ¡aplómese “Cuchi”! Era su manera peculiar motivarme a afrontar pruebas difíciles y de ir siempre hacia adelante.

Desde el pasado martes 20 de septiembre, que mi abuela cayó con el derrame masivo, las explicaciones médicas me hicieron darme cuenta que sería el principio del fin de la vida física de mi amada abuela Pasto, uno de los pilares fundamentales de mi vida.  

Mi abuela tuvo la cualidad común de las abuelas de consentir a sus nietas y nietos de forma desmedida. A todas y a todos nos consintió siempre.

Muchas características podría decir de mi abuela en esta tarde. Sin embargo,

martes, 1 de diciembre de 2020

A la maestra Nelva Reyes B., en el día de la educadora

 

Hoy en el día de la educadora y del educador panameño, extiendo mis felicitaciones a quienes con vocación sirven a miles de estudiantes en todo el país. En especial, aprovecho este día para felicitar y agradecer a la maestra Nelva Reyes, la maestra de mi vida.

Le agradezco:

Por enseñarme desde siempre que en la vida cada respiro se gana con trabajo honesto y esfuerzo.

Por heredarme el deseo de educarme, en el entendimiento que la educación es el camino, porque a través de ella, aprendemos a desarrollar nuestras capacidades para ponerlas al servicio de las demás personas, de la sociedad, de nuestro país.

Por mostrarme con su ejemplo vivo, lo que es tener convicciones claras, y que cuando se tienen, estas se asumen, pese a los riesgos que conlleve.

Por reiterarme que no hay nada más importante que nuestra dignidad, la cual se defiende siempre con valentía, pese a las consecuencias individuales que esto implique.

Por, desde niña, con sus participaciones en varios espacios y en la coordinación de la revista Mujeres Adelante, mostrarme la desigualdad que vivimos las mujeres, desde su experiencia propia (la nuestra), y hacerla mi causa de vida más importante, desde el lugar o desde el espacio en que me encuentre.

Por enseñarme que el trabajo remunerado, debe ser algo que nos guste y que éste debe realizarse con pasión y vocación. De lo contrario, no tiene sentido estar allí.

Por transmitirme el amor por la docencia y por su contribución en inculcar el pensamiento crítico en cientos de niñas y niños que han pasado por sus aulas, quienes al encontrársela la recuerdan con tanto cariño y agradecimiento.

Gracias por enseñarme cómo darle la batalla, con buen ánimo, a un virus tan poco conocido y tan necio.  Virus que sé que vencerá, como una más de las tantas luchas y batallas que ha superado en la vida.

Hoy tenemos un impase en el camino. Pero aquí afuera estamos su familia de sangre y por afinidad y su familia de luchas, de tantas luchas. Gente que la quiere y que le ha expresado su solidaridad infinita. La esperamos, porque hay muchas más luchas en las que tiene que estar. La espero, porque necesito seguir aprendiendo de la maestra Nelva Reyes, de mi madre.  ¡Feliz día!

viernes, 20 de marzo de 2020

Cuando nos volvamos a encontrar



Cuando nos volvamos a encontrar es el título de una canción de amor o más bien de desamor interpretada por Carlos Vives, la cual refleja como una persona que tuvo una relación no la valoró en su momento. La canción expone las promesas de una persona que alude haber entendido lo que perdió, por no valorarlo cuando lo tuvo.  Es una canción que desarrolla el dicho popular que reza: “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

Durante estos días en que hemos tenido que aprender a vivir con un visitante, que nos llegó sin invitación pero que parece estará en casa por un largo tiempo, se ha puesto la mirada y la atención en muchas cosas, que como humanidad, que crece y se desarrolla en colectividad, pero que estaba viviendo en la alienación individual, habíamos perdido de vista.

La historia nos dice que la humanidad, pese a su privilegio de tener raciocinio es testaruda. Necesitamos tocar fondo, para así revalorar y establecer las prioridades de la vida misma. Hay que vernos sin salida, para reiniciar el disco duro y  empezar de nuevo con la promesa de otras formas de hacer las cosas.

Me refiero a prioridades tanto en lo

viernes, 27 de diciembre de 2019

Cortando estereotipos


Crecer en una sociedad machista y vivir bajo conceptos de lo que debe ser una mujer y de cómo debe comportarse ha permeado mi vida, así como sé que ha moldeado la vida de otras mujeres. Es increíble como desde cosas tan básicas tenemos que actuar, sentir y pensar conforme a la expectativa de los demás, pudiendo ser estos hombres o mujeres, pero, con independencia de quién sea,  ese modelo y esa construcción se ha realizado – directa o indirectamente – en función de complacer el ojo de los varones, porque han sido ellos quienes han definido los cánones de nuestro mundo, incluyendo el significado de lo que es ser mujer.

Pese a ello, cuando las mujeres develamos estas construcciones forzadas, nos revelamos de muchas formas, con pequeños actos y resistencias que hacemos tanto en lo individual como en lo colectivo. En el ámbito de nuestra vida privada y también de nuestra vida pública.

En esta entrada, quiero compartirles una de esas resistencias que he tenido durante muchos años, pensando que era vivida sin mayores contratiempos. Pero, hoy, con una decisión que he tomado

sábado, 27 de julio de 2019

Un día de emociones y despedidas


Despedirse ¡que hecho tan difícil! Siempre que puedo evado esos momentos. Sin embargo, en la vida, nos debemos enfrentar a las despedidas muchas veces, en algunas ocasiones por voluntad propia, otras veces por la voluntad de terceras personas y en los momentos menos afortunados, porque la dureza de la vida así lo impone.

Sin embargo, cualquiera que sea el caso, siempre es duro despedirse, porque al hacerlo no solo le dices un hasta luego a seres humanos con los que has compartido tiempo de ese calendario definido que llamamos vida, sino porque también le decimos adiós a rutinas; a espacios físicos; a lugares en los que has creado ideas, sueños, proyectos, ilusiones; a paisajes naturales o urbanos que te acompañaron día con día, generando un sentido de pertenencia y de afecto hacia ellos también; a proyectos.

Cada despedida implica el cierre de un ciclo que te invita a renovar y a reiniciar otro distinto, y cuando la despedida es por tu propia voluntad, ese sería el aliciente que pretende que sea menos fuerte decir adiós o que al menos duela menos.

Hoy le he dado la despedida a tres espacios a la misma vez y a pesar de que era consciente de ello, y de lo que implicaba, no ha sido sino hasta llegado el día, que he sentido la fuerza y dureza de decir en un caso hasta pronto y en los otros dos un adiós definitivo.

Hoy, sin duda alguna ha sido un día difícil, de muchas emociones, de nostalgias y de tristezas, de recuerdos de tantos esfuerzos, de convivencias y de experiencias a los que les decimos adiós, con la confianza de que mañana inicia un nuevo ciclo que nos permitirá aprovechar toda la experiencia vivida en estos espacios de los que hoy nos despedimos. Buenas noches.


domingo, 5 de mayo de 2019

Reflexiones sobre el movimiento No a la Reelección

El movimiento #NoALaReeleccion empezó espontáneamente, por la ciudadanía, ante los casos  de corrupción incontrolable en este país.

Fue visto como una locura, un motivo de burla por los políticos tradicionales y como una utopía.
Dicho movimiento ciudadano, llevó a dos pre candidatos por la libre postulación a candidatizarse y a varios candidatos y candidatas a diversos cargos de elección popular a lograr una posibilidad real de renovar las juntas comunales, alcaldías, la asamblea e incluso la presidencia.

Ha generado que el  último candidato, que entró a la contienda, por la libre postulación hoy tenga más seguidores, por lejos, en las redes sociales que los candidatos que empezaron antes ha hacer campaña, y que llevan años  en la política. De igual forma, ha llevado a que dicho candidato sea el más votado en los sondeos internos de empresas privadas, oficinas del Estado, universidades, etc.

El movimiento #NoALaReeleccion ha llevado a un número importante de la ciudadanía a apoyar dos candidaturas por la libre postulación a la presidencia, generando incluso que uno de dichos candidatos conecte de una forma, sorprendente, con la ciudadanía, y concretamente con una juventud que se veía indiferente,  trayendo como consecuencia que, sin ninguna cuña publicitaria pagada, sus seguidores se empoderen y financien su campaña, en todo el país.

A un día de las elecciones, el movimiento #NoALaReeleccion ha puesto en jaque a las estructuras con dinero y poder que se han repartido la cosa pública, durante años, desnaturalizando la esencia de los partidos políticos, convirtiéndolos en estructuras con licencia abierta para hacer negocios lícitos e ilícitos.

El movimiento #NoALaReeleccion es un ejemplo, inacabado, porque le faltaría organización, contenido y liderazgos locales, de como la ciudadanía cuando asume su rol, puede generar un contexto distinto al que ha estado viviendo y en muchos casos, padeciendo.

Queda solo un día para las elecciones, si aún no lo has hecho, sumáte, pasa la voz y permítete darle una sacudida a la partidocracia, no porque alguno de los candidatos a la libre postulación vayan a tener el tiempo y la capacidad económica y política de componer un país cuya institucionalidad está en ruinas, pues necesitamos muchos años para ello, sino porque al menos podrán sentar ciertas bases para ello, y porque la ciudadanía panameña merece respeto en su dignidad y derechos, y ese respeto nos lo damos diciendo este 5 de mayo #NoALaReeleccion. 

domingo, 24 de febrero de 2019

Un paseo por el Río Oria


En virtud de la experiencia propia, sobre las dificultades para encontrar y llegar a lugares paradisiacos en nuestro país, sobre todo en las regiones de Los Santos y Herrera, he decidido incorporar a este blog, una sección de viajes o recomendaciones turísticas, sobre aquellos tesoros de la naturaleza, que muchas veces solo conocen los lugareños de las localidades de nuestro terruño, porque no hay una guía turística nacional que les incorpore ni menos una autoridad, que genere las condiciones mínimas para que los visitantes puedan conocer sitios hermosos, que también nos definen como país.

Inicio con un lugar del que mi memoria tenía vagos recuerdos de mi infancia, cuando un día con mi tío Herasto, lo visité. Lo recordaba como un río caudaloso, rodeado de una vasta vegetación, con aguas cristalinas y con un ambiente muy agradable. Además, es un sitio del que siempre he escuchado porque mi madre, vallerriquense, siempre lo menciona con una emoción profunda, al remembrar sus años de infancia.

El Río Oria, del que me refiero está

martes, 4 de diciembre de 2018

La violencia contra la mujer, siempre se justifica


¡Si no abres la puerta, la abro yo! ¡Muévete! Deja que te agarre. Gritó Ricardo tantas veces como pudo, mientras golpeaba con una fuerza bestial la plancha de madera con seguro y doble picaporte que le separaba de Anita.
Del otro lado de la puerta, se encontraba ella, con los ojos hinchados como melones, con la piel trémula, el corazón que caminaba a grandes prisas y con una oración del divino niño, aferrada a la mano.
Luego de una hora de zozobra, hubo un silencio sepulcral. Anita giró la cerradura con la suavidad de una seda y horrorizada observó los añicos en que había quedado la primera plancha de plywood de la puerta de su recámara. Mientras sus lágrimas brotaban, porque sabía que pudo ser ella, vio el cuerpo del verdugo tirado en el suelo, con un profundo olor etílico.
Anita partió al trabajo de su madre para contarle lo que había ocurrido esta vez. Indignada y resignada por lo sucedido, dijo: el alcohol lo vuelve loco, pero es tu hermano.
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Este micro relato fue

jueves, 24 de mayo de 2018

De egos y reelecciones


Hoy hablaba con una persona que ostenta un alto cargo en el país, acerca de su posibilidad de reelegirse.  Me gustó escuchar, por primera vez en mucho tiempo, a una persona, política, que además es mujer, con una claridad, respecto de los cargos públicos de alto mando y dirección.

Tajantemente me afirmó, "hay gente que se me ha acercado para pedirme que continúe en el cargo y me han manifestado que me apoyarían para que siga en él, pero, ya tuve mi oportunidad e hice lo que pude con lo que tuve, por lo que el reelegirme no es una opción, además que no entra en mi concepto de vivir en democracia."

Esto me hizo recordar un pensamiento que he tenido desde hace tiempo respecto de los puestos de elección popular, cualesquiera que estos sean, porque, particularmente, creo y concibo a la democracia como ese espacio, en donde todas las personas contribuimos un poco: con el voto, con el asumir una responsabilidad para dirigir un cargo determinado, y – en el intermedio – coexisten muchas personas, que fiscalizan, facilitan,  y desarrollan acciones para que esos cargos puedan cumplir con sus objetivos.

En esa democracia que creo, esos cargos, son temporales, porque de lo contrario pasan a ser pequeñas dictaduras que se van fortificando como tiranías, gracias a egos crecidos, que llevan a quienes pudieron ejercer un buen mandato en un momento determinado, a equivocarse y a abusar de la confianza que la gente les depositó.